Épisode · Wiki Storia
T1 - E2 | El Conejo y la Carrera a Través de las Hierbas
¿Por qué los conejos corren tan rápido?
En camino hacia el conocimiento con la música para niños de 3 a 6 años!
Hoy, vamos a descubrir al conejo.
Imágenes de nuestros pequeños aventureros en acción - ¿vienes a jugar con ellos?
🎼 ¿Listo(a) para moverte, cantar y soñar?
¡Esta primera melodía te llevará a descubrir el mundo a través de la música!
🎤 ¡Muévete, canta, descubre!
¡Vamos a la aventura con esta segunda melodía. 😀
🎙 Lee la letra de nuestra música:
La letra de las dos canciones es idéntica, solo difieren las melodías.
La aventura comienza con una historia y descubrimientos para niños de 6 a 8 años!
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📝 Resumen rápido de la información clave
¿Por qué los conejos corren tan rápido?
Los conejos corren muy rápido para escapar de los depredadores como los zorros y las aves de presa. Su rapidez es un verdadero superpoder que les permite sobrevivir en la naturaleza.
Con su velocidad, los conejos pueden encontrar rápidamente refugios seguros y comida. Son muy ágiles y pueden cambiar de dirección en un santiamén, lo que les ayuda a evitar los peligros.
Los conejos viven a menudo en madrigueras o praderas. Se alimentan principalmente de hierbas y verduras. Su modo de vida está adaptado para que puedan moverse fácilmente y rápidamente.
Los conejos tienen los sentidos muy agudos. Su oído y su olfato les permiten detectar las amenazas mucho antes de que sean visibles. Esto les da una ventaja para protegerse de los peligros.

El Conejo y la Carrera a Través de las Hierbas
¿Por qué los conejos corren tan rápido?
El Encuentro con Leo
Bajo un cielo radiante (1), Félix el zorro y Ramita el ratón se despiertan, listos para explorar los primeros signos de la primavera. Las flores se abren tímidamente (2), los pájaros cantan melodías (3) encantadoras, y la hierba comienza a emerger (4) en cada centímetro de suelo libre, de un verde deslumbrante (5); una verdadera explosión de vida que nuestros dos amigos están encantados de experimentar (6). Después de recorrer la Colina de los Suspiros, donde el viento les susurraba historias antiguas, deciden seguir una pista misteriosa que los lleva al corazón del Laberinto (7) de las Altas Hierbas. Es entonces cuando, con sus ojos agudos, Félix avista huellas frescas en la tierra húmeda. Intrigados, se lanzan a descubrir a su dueño. Siguiendo las huellas, se encuentran con Leo el Conejo, que brinca alegremente entre las hierbas doradas.
Félix, emocionado, exclama:
« ¡Mira Ramita, huellas! »
Ramita, curiosa, pregunta:
« ¿Sí, adónde llevan? »
Félix, con los ojos brillantes de curiosidad, propone entonces:
« Sigámoslas, quizás es un amigo. »
Después de seguir las huellas, oyen un ruido. Una forma salta entre las hierbas. Es un conejo. Leo el Conejo, con sus grandes orejas levantadas y sus ojos vivos, los saluda calurosamente. Les enseña a correr en zigzag. Leo, con una sonrisa traviesa, les propone seguir la aventura juntos.
Leo el Conejo, con una sonrisa radiante, dice:
« ¡Hola Félix, hola Ramita! »
Félix, muy emocionado, dice:
« ¡Hola Leo el Conejo! Hemos encontrado tus huellas. »
Leo el Conejo, con una sonrisa traviesa, dice:
« Vengan, les voy a mostrar algo. »
Leo el Conejo les enseña a correr en zigzag y les muestra otra pista: un pequeño mechón de pelo enganchado en un arbusto… Pero, ¿de quién será?
La Investigación Continúa
La pequeña hoja es observada por Félix y Ramita. Ellos se preguntan a quién puede pertenecer. Leo el Conejo les guiña un ojo y les dice que tiene algo más que mostrarles. Salta alegremente entre las hierbas doradas, invitándolos a seguirlo.
Leo el Conejo, con un aire misterioso, dice:
« Mirad bien este arbusto. ¿Veis esta bola de pelos enganchada a las ramas? »
Félix, intrigado, pregunta entonces:
« ¿Sí, qué hay? »
Leo el Conejo, intrigado, pregunta entonces:
« ¿Habéis visto esta? Es diferente de la primera. ¿A quién podrá pertenecer? »
Ramita, intrigada, pregunta entonces:
« ¿Eres tú otra vez, Leo el Conejo? »
Leo el Conejo, con una sonrisa traviesa, dice:
« Sí, soy yo. Ven, esta huella es diferente porque yo me escondo corriendo en zigzag. Así me protejo de los depredadores. ¿Quieren intentar correr como yo? »
Intrigados por la mata de pelos enganchada en el arbusto, Félix el zorro y Ramita el ratón, siempre acompañados de Leo el Conejo, continúan su exploración. Son atraídos por un ruido que los lleva hasta el Campo de las Mil Flores. Allí, descubren una hermosa cierva, Bella la Cierva, disfrutando delicadamente de algunas flores silvestres. Bella, con sus grandes ojos dulces, los recibe cálidamente. Leo, con una sonrisa, les explica que las ciervas también son rápidas y ágiles, capaces de saltar alto para evitar los peligros. Félix, Ramita y Leo, maravillados, observan a Bella que se mueve graciosamente entre las flores. El día termina con una hermosa lección sobre la rapidez y la agilidad de los animales de la pradera. Juntos, deciden regresar al Gran Roble Sabio para compartir sus descubrimientos con los otros animales. La próxima aventura ya los espera, llena de misterios y sorpresas.
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